La respuesta es realmente complicada en todos los sentidos sobre todo si tenemos en cuenta que ni siquiera esto se puede demostrar al 100%. Sin embargo, como sí creo que se ha demostrado negar por sistema no solo no nos conduce a ninguna parte sino que nos hace perdernos puertas que están abiertas pero que nos empeñamos, en muchas ocasiones para estar más a gusto con nosotros mismo, en mantener cerradas.
Aquí, una vez más, están las pruebas y los indicios a partir de los cuales deberíamos al menos reflexionar durante unos instantes. Una reflexión que, en más de una ocasión nos puede conducir a unas conclusiones que pueden romper muchos de los pilares que teníamos construidos hasta este preciso instante porque, quién sabe si en Roswell, hace ya más de medio siglo, se gestó el que ahora es fututo de la tecnología más vanguardista de nuestro planeta.

Son infinidad los testigos del accidente de una nave extraterrestre en Roswell en 1947, quienes hablaron sobre las «propiedades mágicas» de los restos de la misma. Décadas después, altos cargos militares y científicos, implicados en secretos proyectos gubernamentales, confesaron que muchos de los desarrollos tecnológicos de los últimos tiempos se obtuvieron gracias al estudio y posterior duplicación –lo que se ha dado en llamar tecnología inversa– de dicho material alienígena. El transistor, el microchip, el láser y la fibra óptica serían algunos ejemplos de esta verdad incómoda que algunos trataron de desvelar, pagando con su propia vida tal atrevimiento…
Multitud de investigadores están convencidos de que el Gobierno estadounidense recuperó en secreto una nave extraterrestre siniestrada en el desierto de Nuevo México en 1947, y que el estudio de sus restos ha podido originar grandes y sorprendentes descubrimientos científicos. Desde hace décadas, exmilitares, científicos y ufólogos han señalado que los servicios secretos y algunas empresas privadas de EE UU han desarrollado en la clandestinidad multitud de avances científicos a raíz del análisis de los restos del OVNI estrellado en Roswell (Nuevo México, EE UU). Sin embargo, aunque algunos de estos logros han trascendido a la opinión pública, otros –por su importancia– siguen ocultos de miradas indiscretas. En el presente reportaje desvelamos las claves de esta conspiración científica, ofreciendo en exclusiva el sorprendente testimonio del famoso mentalista Uri Geller, que en la década de los setenta participó en unos desconcertantes experimentos en una base militar, aparentemente empleando tecnología alienígena…
La mayoría de los testigos del incidente de Roswell aseguran que los restos metálicos encontrados en el desierto presentaban unas extrañas propiedades, nada comunes para el metal ordinario.
NITINOL: MATERIAL ALIENÍGENA
Bill McBrazel, hijo del ranchero William, quien descubrió los materiales dispersados por el Rancho Foster, habló en una ocasión del sorprendente hallazgo de su padre del siguiente modo: «Se trataba de algo parecido al papel de estaño, sólo que no se rompía. Uno podía arrugarlo y doblarlo e inmediatamente recuperaba su forma original. Era flexible, pero no lográbamos plegarlo como el metal común. Parecía un plástico, pero definitivamente era metálico. Mi padre contó una vez que los militares le revelaron que no había sido fabricado por nosotros. Destacaba también un material filiforme: parecía seda, aunque no lo era, sino un material muy fuerte, sin hebras o fibras como tendría la seda. Semejaba más un alambre, una sustancia de una sola pieza».
Curiosamente, según recoge un documento oficial desclasificado en 2009, desde la Base Wright-Patterson, lugar al que fueron enviados los restos hallados en Roswell, se habría encargado al Battelle Memorial Institute –una institución privada dedicada al estudio científico de la tecnología– investigar y desarrollar materiales con «memoria de forma». En esos expedientes se recogen las primeras tentativas para la creación de nuevas y avanzadas aleaciones de titanio, realizadas, sospechosamente, a partir de 1949, dos años después del estrellamiento del OVNI en Roswell. Los implicados en este estudio fueron C. M. Craighead, F. Fawn y L. W. Eastwood, científicos que habrían intentado duplicar los materiales hallados en el desierto de Nuevo México, según argumentan ciertos ufólogos.
Fruto de dichas investigaciones surgiría el nitinol, una aleación capaz de cambiar de forma con gran facilidad. Oficialmente, el nitinol fue desarrollado en 1961 en el Laboratorio de Artillería Naval (NOL por sus siglas en inglés), gracias a un equipo dirigido por William Beuhler, utilizando una aleación de níquel con titanio. El nombre de nitinol surge de la combinación de las palabras níquel, titanio y NOL. Estos descubrimientos también están relacionados con unos desconcertantes experimentos que tuvieron lugar en el seno de la Armada y cuyo objetivo era el control de la mente sobre la materia…

La conexión entre el nitinol y Roswell
En esta ocasión, y con gran alegría por mi parte, vamos a volver de nuevo al fenómeno ovni. Un fenómeno que no se queda solo en los meros avistamientos, aunque no por ello quiero decir que no sean importantes, no mucho menos, sino que en otras tantas ocasiones, las implicaciones de los avistamientos de ovnis son tales que merece la pena rascar un poco más para no quedarnos en la superficie.
Y es que, a pesar de que hay muchos casos de ovnis interesantes, en esta ocasión vamos a echar hacia atrás las manillas de nuestro reloj para aterrizar con nuestro Transbordador en el año 1947. Así es, el año en el que el avistamiento de Roswell, le pase a quien le pase, ocupó las portadas de los diarios de medio mundo así como los inicios de miles y miles de programas de radio.
Porque, lo queramos o no, no todo está explicado en Roswell. Una serie de aspectos que no tienen explicación de entre los cuales, me he quedado con el nitinol. Un metal extraño donde los haya que ha dado mucho que hablar en muchos ámbito y sobre el que si bien es cierto que no tengo todas las respuestas, no soy tan osado, sí me gustaría plantear de nuevo algunas hipótesis que se manejan en torno a este curioso material. Porque, aunque la pregunta pueda sonar algo descabellada. ¿Qué sucedería si este nitinol tuviera su origen fuera de nuestro planeta? ¿Y si las personas que lo han fabricado se hubieran inspirado en tecnología extraterrestre?
Pero, ¿qué es el nitinol?
Si acudimos a su sentido más técnico y estricto, tenemos que decir que el nitinol es uno de esos materiales denominados materiales con memoria de forma, es decir, un material fabricado por el hombre que una vez se deforma y se le da otra forma que no es la primitiva, transvurrido un breve, en algunas ocasiones muy breve, periodo de tiempo, vuelve a su forma original. Un material que en este caso es una aleación de níquel y titanio del que se puede encontrar mucha más información aquí y cuyas aplicaciones son múltiples yendo desde la tecnología más vanguardista hasta muchas aplicaciones en el campo de la medicina.
La conexión extraterrestre de este extraño material
Hay que decir que en ningún momento se me ocurriría hacer esta afirmación si al menos no contara con algunas pruebas, o indicios, que respaldasen algo esta loca teoría, o hipótesis. Porque, como ya he dicho antes, lejos de querer demostrar el origen alienígena del nitinol, lo que pretendo es sembrar la duda más allá de la verdad establecida en un asunto que como vamos a ver tiene muchas aristas. Y las tiene sobre todo si nos vamos al día del avistamiento en Roswell. De hecho, solo hay que atender a las declaraciones que hace Bill McBrazel, hijo de William el ranchero, para describir el material con el que estaba construido aquello que se estrelló allí aquel día.
El germen de la famosa aleación de níquel y titanio
Pero, vayamos con el golpe definitivo. Con una prueba irrefutable que da mucho que pensar ya que, independientemene de las delcaraciones de unos y de otros, las cuales, siempre pueden ser interpretadas, existen documentos, como los que puedes ver aquí en toda su extensión, que ya en el año 1949, dos años después del incidente de Roswell, dejan bien a la claras que ya había una intención de experimentar con todo lo que tuviera que ver con las diferentes posibles aleaciones con el titanio como pudiera ser con el berilio o con la plata. Un informe que fue enviado a la compañía experta en tecnología Battelle.

















